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Mostrando las entradas de julio, 2019

Qué hacer cuando todo va mal

Cuando estaba más pequeña, alrededor de los doce o trece años, pensaba que si tu vida amorosa estaba bien, el resto no importaba. Mi vida, obviamente, era muy distinta en aquel entonces. Mi perspectiva estaba sesgada por la inmadurez y sobre todo por mi falta de problemas. ¿Si no me preocupaba por dinero o por lo que comería más tarde, que otra cosa podría preocuparme más que mi situación sentimental? Considerando la persona profundamente sentimental que siempre he sido, pensaba que mis relaciones románticas siempre ocuparían el lugar de prioridad en mi vida. Ahora, aunque esto sigue siendo una de mis prioridades, he llegado a comprender cuán mal puede ponerse el resto de tu vida. En las últimas semanas me quedé sin trabajo y con ello sin estabilidad económica a causa de una serie de decisiones tomadas a ciegas y tal vez sin el cuidado suficiente. Mi situación es especialmente difícil, pues, en un sentido práctico, nadie puede ayudarme más que yo misma. Mi vida estuvo resuelta durant...

Vulnerabilidad y Valentía

Se nos ha criado para creer que para tener éxito en la vida es necesario ser valiente. Sólo a través de la valentía podremos sobreponernos a los obstáculos que nos separen de la idea que tenemos de felicidad. Pienso que es cierto, pues, como dijo Nelson Mandela, ser valiente no se trata de la ausencia del miedo, sino de su conquista. Cuando se habla de esta valentía palabras como coraje vienen a nuestra mente, y casi naturalmente se le relaciona con cualidades masculinas. ¿Pero qué hay de la otra valentía, la que trata de ser suaves y abrir nuestro corazón? Ser una persona vulnerable implica una serie de características que para algunos son indeseables. Ser vulnerable es necesario para amar, significa llevar una bandera de sensibilidad que algunos interpretarían como debilidad. Para ser vulnerable es necesario olvidarse del miedo a ser lastimado. Es como si hubieras cuidado un jardín lleno de flores y decidieras ofrecérselo al mundo al dejarlo sin cerco o rejas, esperando que todos l...

La importancia de la soledad

Una variedad de personas me ha acompañado a lo largo de mi vida, pero la verdad es que durante mucho tiempo lo más normal para mí era estar sola. Cuando digo esto las tardes que pasaba paseando en bicicleta vienen a mi mente. Salía de mi casa a eso de las tres y no regresaba hasta que oscurecía; horas de no decirle una palabra a nadie, de estar completamente sola y como aislada de lo que sucedía a mi alrededor. Ahora pienso que podía darme estos lujos de estar sola porque tenía a donde regresar cada vez. Regresaba a mi casa, con mi familia, y de nuevo formaba parte de algo que no había cambiado, aunque lo hubiera dejado por algunas horas. Hace unos días, el día anterior a mi regreso a Hermosillo, escribí que estar sin tu familia es tan abrumador porque no te queda otro remedio más que enfocarte en ti mismo. Cada quien define a la soledad como le acomoda, y para mí la soledad es estar conmigo misma y nada más. Tener que encontrar algo qué hacer, por mí y para mí, que no afecte o benef...

Prioridades y Dirección

Es fácil gravitar hacia lo negativo, en todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas. Hacer lo correcto parece siempre ser lo que más nos cuesta trabajo, y creo que esto pasa porque siempre preferiremos el bienestar inmediato que aquel que nos exige paciencia y esfuerzo. Un ejemplo muy sencillo es el ejercicio. El beneficio a largo plazo es una mejor salud y un mejor cuerpo estéticamente hablando, pero es difícil no caer en la tentación del ‘‘beneficio’’ a corto plazo: quedarse acostado media hora más. Faltar a la escuela es de alguna manera más sencillo que levantarse e ir; mentir es más fácil que decir la verdad; pedir una pizza es más fácil que hacerte algo de comer; engañar a tu pareja es más fácil que ser sincero y terminar antes de estar con alguien más. Hacer daño es más sencillo que hacer el bien, y lamentablemente algo que tomó años en construirse puede desmoronarse por un error pequeño y ‘‘fácil’’. Es aquí donde intervienen las decisiones. Las decisiones le dan forma ...

Aprendizaje, fortaleza e inspiración

Hace apenas diez meses entré a la universidad. Eso me significó dejar la ciudad que fue mi hogar durante toda mi vida, pero no me importó tanto como dejar a mi familia. Mi familia, más que el lugar donde vivía, ha sido siempre mi hogar. Después de fantasear con la idea de irme a otra ciudad a estudiar esta comenzó a parecer sencilla, el siguiente paso lógico en la vida de muchas personas que, por cierto, habían todas superado. El tiempo se fue rapidísimo como todo el tiempo después de cumplir quince años, y pronto me encontré despidiéndome de mi mamá una madrugada de agosto. El dolor fue-y sigue siendo- como el de un desgarre interior, pero pronto pasó. Las primeras semanas me dejaron aturdida pero feliz, y en cuanto la novedad pasó la sensación de que había cometido un error comenzó a invadirme. ¿Qué necesidad tenía yo de abandonar mi vida así de pronto, sin ningún tipo de entrenamiento ni instrucción? Y es que, en un sentido práctico, es difícil administrar tu tiempo entre las tare...

Shine your clarity over me

            Cuando escribía historias ajenas no escribía tanto sobre mi propia vida como ahora que escribo sólo sobre mí y para mí. Pienso que esto sucedía porque pensaba que no tenía nada qué contar, y lo que se le ocurría a mi imaginación era mil veces más interesante que mi realidad. Escribir mis pensamientos era-y sigue siéndolo- un proceso íntimo de introspección, una oportunidad para ver lo que me pasaba bajo una luz diferente. Al momento de escribir las palabras estas toman forma y los pensamientos se hilan más fácilmente. Este proceso obliga a deshacerse de ideas ilógicas, repetitivas e incluso dañinas. Escribir sobre un miedo, por ejemplo, es dejarlo desintegrarse en el papel. Después de dejarlo ahí un sentimiento de bienestar te invade, aunque hayas hecho prácticamente nada por remediar el malestar. Han pasado casi dos años desde que dejé de escribir para los demás y sobre cosas que los entretendrían. Desde entonces no...