Prioridades y Dirección


Es fácil gravitar hacia lo negativo, en todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas. Hacer lo correcto parece siempre ser lo que más nos cuesta trabajo, y creo que esto pasa porque siempre preferiremos el bienestar inmediato que aquel que nos exige paciencia y esfuerzo. Un ejemplo muy sencillo es el ejercicio. El beneficio a largo plazo es una mejor salud y un mejor cuerpo estéticamente hablando, pero es difícil no caer en la tentación del ‘‘beneficio’’ a corto plazo: quedarse acostado media hora más. Faltar a la escuela es de alguna manera más sencillo que levantarse e ir; mentir es más fácil que decir la verdad; pedir una pizza es más fácil que hacerte algo de comer; engañar a tu pareja es más fácil que ser sincero y terminar antes de estar con alguien más. Hacer daño es más sencillo que hacer el bien, y lamentablemente algo que tomó años en construirse puede desmoronarse por un error pequeño y ‘‘fácil’’. Es aquí donde intervienen las decisiones. Las decisiones le dan forma a nuestras vidas y las tomamos a cada segundo. Naturalmente, hay unas de más trascendencia que otras, y son estas las que nos cuesta más trabajo tomar. Este es un razonamiento muy sencillo, pero no lo descubrí hasta hace poco: para poder tomar buenas decisiones, es importante que nuestras prioridades y nuestra dirección estén claras y grabadas en nuestra consciencia. Para cumplir grandes objetivos es necesario ser consciente de que aún la más pequeña mala decisión nos desvía de aquel lugar a donde queremos llegar.
            De manera consciente o no, todos tenemos prioridades, o al menos cosas que son más importantes que otras. Yo no fui consciente de mis prioridades hasta hace poco tiempo, y fue hasta entonces cuando mi vida tomó dirección y lo más parecido a un sentido. Para mí es importante sentirme bajo control, así que tener una finalidad funciona como estabilizador. Ahora puedo decir que mis prioridades son tres: el amor, el agradecimiento y yo misma. El amor engloba muchísimas cosas, como mi relación con mis amigas y mi pareja, el amor que siento por lo que hago y por lo que me rodea y, sobre todo, al amor incondicional que siento por mi familia. El agradecimiento y darme cuenta de que lo tengo todo ha sido una parte importantísima de mi vida estos últimos meses. Aunque las cosas materiales son parte del hecho de considerarme afortunada-tengo un hogar, ¡y con aire acondicionado! - el tenerlo todo va mucho más allá. Tengo el amor de mi familia y de mis amigos. Tengo una vocación y he podido ejercerla desde mucho antes de tener la formación que ahora tengo la oportunidad de recibir. Tengo una persona a quien abrazar y besar al final del día y que me ha enseñado del amor y la música. Tengo un cuerpo fuerte que jamás me ha abandonado y me ha acompañado a una infinidad de lugares. Tengo una consciencia y un cerebro perfectamente aptos para nunca dejar de aprender. Pienso que lo más importante es que tengo ganas de estar aquí, pero la verdad es que la lista es interminable y podría escribir una sola entrada sobre todo lo que poseo. El agradecimiento llena al corazón de alegría y fortaleza. Agradecerle a algo más grande que tú mismo brinda una sensación de protección, al tiempo que borra cualquier sentimiento de soledad.
            Por último, pero no menos importante, estoy yo. Una vez más, podría escribir una entrada sólo de esto. Cualquier persona debe tenerse a si mismo entre sus prioridades. Si no es ella, ¿quién más? ¿Quién más va a cuidar mejor de ti que tu mismo? Hace pocos meses descubrí que mis niveles de azúcar se acercan a los de una persona diabética, por lo que aspectos de mi persona como la alimentación y el ejercicio se convirtieron en una prioridad, pero, ¿no debería serlo para todos, aunque no tengan alguna condición especial de salud? Tanto en cosas complejas como mi carrera, mi economía y mis relaciones, como cosas más sencillas cómo qué comer es vital no perder de vista mis prioridades y la dirección en que estas me llevarán. Hablando para todos, creo que cada decisión que se tome orientada hacia cualquier tipo de amor nos dejará satisfechos y sabiendo que hicimos el bien, porque, ¿acaso no es el amor lo más importante que hay?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Rosita

Desmemoria

El sargazo de junio