Vulnerabilidad y Valentía


Se nos ha criado para creer que para tener éxito en la vida es necesario ser valiente. Sólo a través de la valentía podremos sobreponernos a los obstáculos que nos separen de la idea que tenemos de felicidad. Pienso que es cierto, pues, como dijo Nelson Mandela, ser valiente no se trata de la ausencia del miedo, sino de su conquista. Cuando se habla de esta valentía palabras como coraje vienen a nuestra mente, y casi naturalmente se le relaciona con cualidades masculinas. ¿Pero qué hay de la otra valentía, la que trata de ser suaves y abrir nuestro corazón? Ser una persona vulnerable implica una serie de características que para algunos son indeseables. Ser vulnerable es necesario para amar, significa llevar una bandera de sensibilidad que algunos interpretarían como debilidad. Para ser vulnerable es necesario olvidarse del miedo a ser lastimado. Es como si hubieras cuidado un jardín lleno de flores y decidieras ofrecérselo al mundo al dejarlo sin cerco o rejas, esperando que todos lo traten igual de bien que tú. Para muchos este sería un riesgo innecesario y hasta tonto. Quizás para estas personas no demostrar sus sentimientos o simplemente privarse de experimentarlos es lo más lógico, porque ¿para qué exponerse a los peligros del mundo? ¿Para qué volver a ilusionarse y volver a amar si todos son malos y buscan su propio beneficio? Si dejas desprotegido tu jardín que con tanto esmero cuidaste, ¿no es natural pensar que las personas se robarán tus flores y pisotearán tus plantas? Nada bueno surge de dejar algo tan bello expuesto a la maldad; la vulnerabilidad no sirve de nada, ¿no es así? Es aquí donde interviene la valentía. Si eres lo suficientemente valiente esta vulnerabilidad no representará un riesgo. Pienso que si eres valiente y crees en el valor de la vulnerabilidad, habrás logrado tener un corazón que no le teme a nada, cuyo valor reside en su franqueza y accesibilidad. Alguna vez leí que el amor debe dejarse salir a borbotones, porque si no el corazón se endurece y se vuelve incapaz de amar. No me canso de decir que el amor es lo más importante que hay, y si queremos amar debemos abrir nuestro corazón y ofrecer lo que tenemos sin esperar nada a cambio. Si no recibimos nada tendremos la tranquilidad de haber dado lo mejor de nosotros y, sobre todo, la satisfacción de haber experimentado quizá el suceso más importante en la vida: haber amado.
            Pienso que si el amor hace falta en el mundo es porque tenemos miedo. Todos pensamos que todos buscan aprovecharse de nuestra bondad, y eso hace que nos coloquemos una máscara de indiferencia cuando todo lo que queremos es amar y que nos amen. Es sencillo pedirles a todos que muestren su necesidad de amor y con ello sus vulnerabilidades, pero la realidad es que un corazón abierto y dispuesto a amar resulta intimidante para algunas personas. Se necesita ser valiente para seguir amando a pesar de los reveses de las relaciones humanas, arriesgándote a romper tu corazón en el proceso. La mayoría de las personas lleva su máscara de indiferencia bien puesta y ha olvidado sus verdaderas necesidades de amor, por lo que aprovecharse de las personas abiertas les resulta sencillo. Nunca faltará este tipo de persona en nuestro camino, pero es importante saber que tu corazón siempre sabrá recuperarse y volver a entregarse a lo más noble que puede hacer un ser humano: amar sin condiciones.  Hablo del amor en todas sus formas: a ti mismo, a tus familiares, a tus amigos, a tu pareja, a la vida en sí. Lo que ahora necesitamos, he llegado a concluir después de años de decepciones y recompensas por ser una persona abiertamente vulnerable, son personas valientes que reconozcan la importancia del amor para una vida bien vivida, que al morir nos deje el corazón henchido de felicidad.
            La verdad es que me cuesta organizar mis ideas hablando de esto pues me apasiona el tema. Lo único que me interesa es que al leer esto te atrevas a decir te quiero sin temer a la respuesta. Eso es un buen inicio. Prometo que tu corazón se sentirá mucho más tranquilo que antes.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Rosita

Desmemoria

El sargazo de junio