Credo

Este texto es mi versión de uno del mismo título de J.G. Ballard, un escritor inglés de ciencia ficción. Fue una sugerencia de parte de mi mentor Alberto para poder encontrar mi voz como escritora. A mí me pareció interesantísimo ver qué es lo que me inspira. Al final les dejo el link del texto original.

Creo en el poder de la palabra rápida y también en los comienzos abruptos y violentos. Creo en el lenguaje como reflejo de todo lo demás, y creo que todo se refleja en el lenguaje. Creo en el ritmo que tienen las palabras que las hace acomodarse suavemente una detrás de la otra sobre la lengua y los dientes.

Creo en la satisfacción de una frase terminada en una rima discreta, en el significado secreto que aguarda en algunas traducciones.

Creo en el talento para acomodar ideas sobre las teclas de una computadora, pero también creo en el método, el trabajo, y en leer el diccionario desde los ocho años.

Creo en la observación de todo lo que existe, dentro y fuera de uno mismo.

Creo en los sonidos y creo en la música.

Creo en los ilustradores de Instagram y en los escritores de hilos en Twitter.

Creo en el tiempo como materia abstracta que le da forma a todo lo demás, incluso a dar skip entre stories en redes sociales.

Creo en lo rápido que pueden cambiar las cosas.

Creo en lo predecible que llega a ser la vida.

Creo en la luz que entra por tus cortinas desde temprano, y en las luces parpadeantes de los bares que acentúan tu cara de pómulos afilados y ojos profundos.

Creo en tu sonrisa de ternura cuando te digo que te amo y creo también en tus sollozos entrecortados.

Creo en el calor que sube por el asfalto desde mayo hasta noviembre, en la humedad aplastante de agosto y en el sol desértico que achicharra todo aun durante el invierno.

Creo en la impresión que siento al ver que los cerros se ponen verdes con solo dos llovidas.

Creo en el poder que tienes sobre mí.

Creo en la exagerada tristeza de ver nevar por una ventana perlada de humedad. Creo en la neblina asentándose en las faldas de un cerro y en el hielo que hace que los carros derrapen sobre el asfalto.

Creo en la indiferencia de la naturaleza que nos mira impasible y no se asusta de nuestros enojos y pasiones, en  el momento en que uno sale cuando la tormenta ha acabado y parece que el mundo acabara de ser lavado.

Creo en el afán de abarcarlo todo para llegar a una pequeñísima conclusión.

Creo en el ansia por aprender y en el deseo de enseñar y compartir.

Creo en el daño irreparable que algunos sucesos infligen al alma, y en la incomodidad suscitada por un solo comentario fuera de lugar.

Creo en los pensamientos obsesivos y en los ataques de ansiedad, en las lágrimas derramadas entre sollozos que salen de un pecho que parece estallar de dolor.

Creo en la pasión, la claridad y la divinidad.

Creo en lo diferente que llega a ser la vida por las noches.

Creo en las luces de neón que embellecen a cualquiera.

Creo en el dolor de la indiferencia y de los amores profundos.

Creo en las miradas ausentes de las personas solas en los bares, que aunque estén esperando a alguien, parecen ser la epítome de la soledad humana.

Creo en el secreto simbolismo de un paisaje pintado por alguien querido, expuesto en la pared para que las visitas lo vean.

Creo en las cursilerías y creo en los atardeceres.

Creo en los cielos de invierno, de un tono azul especialmente punzante, en los cielos naranjas, rosas y lilas de verano, que parecen sofocarte bajo el peso de su calor.

Creo en el poder purificador del movimiento, en tronarse los dedos, en el yoga y en levantar peso.

Creo en la desesperación por escribir una idea que quizá no le vaya a importar a nadie.

Creo en el amor sobre todas las cosas, y creo en el romance, y en la belleza de las flores y la risa de quienes amas.

Creo en el amor por los animales y en el altruismo. En los gestos de amabilidad y en decir buenos días.

Creo en cuidar de algo o alguien, en tener llena la casa de plantas y una o dos mascotas.

Creo en tu música y creo en tu voz, y creo en el amor que nos tenemos.

Creo que es inevitable que nos lastimemos, pero también creo en el poder de las heridas para vivir más intensamente y mejor.

Creo en la numerología y creo en los ángeles, en la protección divina cuando me recuerdo caminando sola de noche.

Creo en el sonido de los violines.

Creo en el rap, la música clásica, el indie rock y el pop.

Creo en el cine, las películas largas y en las obras de teatro.

Creo en todo lo que aun no sé, lo que aun no descubro y en lo que aun no siento.

Creo en el tiempo, en las emociones y los sentimientos, en las caricias, los besos en el cuello, el sexo, en la amistad casi incondicional, en el poder de la conversación, en la vacuidad de algunas personas, la pintura y el box.

Creo en la literatura, en los haikus, las novelas, los ensayos, en García Márquez, en Borges, en Salinger, en Fitzgerald y en Auster.

Creo en los nudos en la garganta y en la incapacidad de terminar un texto porque, simplemente, la vida es demasiado como para abarcarla en cualquier texto.

https://tejiendocuentos.blogspot.com/2013/08/credo-de-jg-ballard.html


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