Nostalgia
Uno de mis álbumes favoritos
de todos los tiempos es Blonde de Frank Ocean, pero no fue así hasta
unos dos años después de haberlo escuchado por primera vez. Uno de los
principales temas de este álbum conceptual es la nostalgia por el primer amor,
aquel vivido cuando ambos son jóvenes y personas casi totalmente distintas a
las que son años después de que el amor se acaba. Cuando se estrenó en el 2016
no le hallé mucho sentido a la mezcla de violines, rap y armonías vocales, y
descarté el disco como uno de esos que por generar tanta expectativa habían
fallado en su propósito. Yo tenía dieciséis años entonces, y aunque estaba
enamorada no conocía de nostalgia. Luego conocí a quien fue mi primer novio y
mi vida cambió para siempre; y cuando me vi sin él Blonde comenzó a
tener un significado especial para mí que no ha hecho más que intensificarse
con los años a medida que me doy cuenta que nunca volverá a ser igual porque,
sencillamente, ya no somos las mismas personas que fuimos cuando nos
enamoramos.
Darme cuenta de esto me ha
tomado mucho tiempo y muchos reencuentros e intentos fallidos. Pensando desde
el presente el pasado tiende a parecer mejor. Días que tal vez fueron aburridos
parecen apacibles desde la lejanía del tiempo; chistes que fueron insulsos y
hasta ofensivos se convierten en parte de un idioma reservado a dos personas
cuando se les piensa a través de la nostalgia. Pienso que esta es una de las
trampas más injustas de la mente, pues tiene el poder de hacernos pensar que
nada será tan bueno como lo que ya fue.
Estos últimos días me he
cuestionado mucho qué tanto se puede confiar en los sentimientos que provocan
los recuerdos. ¿De verdad son fieles a lo que pasó o son sólo producto de una
melancolía adictiva? Recordar y desdeñar lo que ahora tenemos o podemos tener
es lo más fácil, como esos viejitos que siempre dicen que todo era mejor antes
y ya ni siquiera hablan del futuro. El primer amor es especial por
esa única razón, porque es el primero, no porque haya sido perfecto o porque
deba permanecer por siempre en nuestra vida. Y es que, ¿de verdad es posible
amar para siempre cuando todo cambia alrededor y dentro de nosotros? Los seres
humanos nunca dejamos de mutar, especialmente cuando estamos en el proceso de
dejar de ser adolescentes para ser adultos. A veces pienso que es necesario
volver a conocerse todos los días y volver a tomar la decisión de amarse, en
especial cuando se pretende volver a querer a alguien de un pasado tan
distante. Sin embargo, he llegado a convencerme de que lo que se vivió una vez
es irrepetible, incluso juntando a las mismas personas y circunstancias. En
apariencia todo es igual, pero al tratar de recrear un sentimiento tan fuerte
como el amor la realidad es otra. La esencia ha cambiado, lo que existió una
vez se ha terminado, y lo único que queda por hacer es resignarse a recordar el
pasado con un agradecimiento doloroso para tratar de reinventarse con la
esperanza de sentir algo mejor algún día.
He visto que muchos no
buscamos sentir algo mejor, sino que seguimos esperando sentir lo mismo que la
primera vez, aunque esto no haya sido necesariamente bueno. No encuentro las
palabras adecuadas para expresar lo sagrado que llega a ser el pasado, pero sé
que adquiere su valor por el hecho de que está encapsulado para siempre, atrapado
en una atemporalidad donde nada pudo ocurrir de otra forma y nada puede hacerse
desde el presente para cambiarlo. El pasado está a salvo de nuestras decisiones,
protegido por la nostalgia y el pensamiento de que no todo fue tan malo en
realidad. No podemos dañarlo y por lo general nos dedicamos a engrandecerlo.
Al fin y al cabo, entender la música y los sentimientos
de alguien más nos brinda la oportunidad de sentirnos comprendidos y de
entender uno de los sentimientos más puros: la empatía. Romperle el corazón a
alguien y que te lo rompan a ti es parte de la experiencia humana, una casi
ineludible e insuperable a su manera. Si no me hubieran roto el corazón hace
tres años no le hubiera entendido a Blonde de Frank Ocean, ni estuviera
escribiendo esto. Si no hubiera vivido lo que viví con mi primer novio no
hubiera conocido lo que es sentir un amor que le resta importancia a todo lo
demás y que me enseñó tanto de mí misma. Pienso que el amor es una experiencia
que vale cualquier cantidad de nostalgia después, por más que a veces no nos
permita escuchar una canción sin llorar o ver una película donde los novios de
prepa sí se quedan juntos sin sentir que se nos encaja un cuchillito en el corazón.
He pensado en esto durante los
últimos días, y creo que cuando el amor se extingue a causa de los errores, lo
que queda es un sentimiento de familiaridad y agradecimiento que nunca se desvanece
del todo y que fácilmente se puede confundir con algo más. El pasado no puede
revivirse exactamente como fue, pero con la cantidad adecuada de perdón y apertura
a un nuevo tipo de amor, puede ser un vehículo perfecto para volver a vivir el
único sentimiento humano que vale la pena.
De cualquier manera, el pasado
pesa mucho como para llevarlo siempre arrastrando, y por lo pronto prefiero utilizarlo
solamente para entender a otros y sus canciones nostálgicas.
you showed me love, glory from above
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