Vida Interior


Hace poco más de un año vi una película llamada The Shawshank Redemption, que trata de cómo un hombre inocente logra escapar de la cárcel después de un esfuerzo de años, donde se mantuvo cuerdo cultivando la llamada vida interior. No fue sino hasta que vi un video analizando la película que conocí este término, e instantáneamente capturó mi atención. En la película se mostraba con un enfoque distinto -en español la película se llama Sueños de Fuga- pero rápidamente fui capaz de trasladar el concepto a mi propia vida. Siempre he sido una persona con una gran imaginación, y es en mi mente donde ocurren los mayores sucesos de mi vida, aquellos que me han ido dando forma. Incluso he llegado a decir cómo es que nunca me aburro, puesto que mi mente siempre está hirviendo en pensamientos, emociones, ideas y planes. Aunque esto llegue a ser cansado en ocasiones, le debo a estos procesos introspectivos el bienestar y el crecimiento personal que ahora tengo.
El concepto de vida interior resonó conmigo porque siempre he estado conectada conmigo misma, con lo que pienso y lo que siento realmente dentro de mí. Raramente le he temido a mis pensamientos y últimamente he aprendido a controlar y entender mis emociones. Esto me ha llevado a ser una persona muy intuitiva. Considero que para serlo solo se debe escuchar. Basta con escuchar los latidos de nuestro corazón, por ejemplo, para saber si la situación nueva a la que nos enfrentamos traerá buenas o malas consecuencias. Es necesario estar alerta a las reacciones de nuestro cuerpo, aquellas generadas cuando aún no nos hemos formado un criterio con la mente. También está todo aquello generado cuando nos permitimos un análisis mental de la situación. ¿Por qué me siento así siempre que pasa esto? ¿Por qué esta vez sería diferente? ¿Qué es lo que realmente me hace sentir bien? ¿Cuál es mi definición de bienestar y/o de felicidad? Hay que dejar que la respuesta a estas preguntas venga desde un lugar interior y genuino y, sobre todo, hay que ser capaces de aceptar las respuestas. Pienso que todos podemos distinguir cuando algo no se siente bien, como si no se alineara con lo que somos. Lo difícil es actuar en consecuencia de ello porque, por lo general, buscar el bienestar propio requiere de sacrificios. Es fácil sentirnos perdidos cuando decidimos no escucharnos por comodidad y temor a salir en búsqueda de lo que ese algo dentro de nosotros nos pide que busquemos.
En mi caso, escuchar a ese llamado ha sido un proceso casi inconsciente, donde he ido tomando decisiones sin pensarlo mucho porque simplemente no me hizo falta. Pienso que he sido muy afortunada en experimentar una especie de magnetismo hacia buenas oportunidades que responden a lo que quiero y debo hacer. Cuando no estoy en el lugar correcto algo no se siente bien puesto dentro de mí, y esto me lleva invariablemente a buscar ese algo que me hace falta para volver a sentirme en paz. A veces son cambios sencillos, como el de dejar algún hábito o comenzar otro, y en otras ocasiones son cambios grandes como salir de una relación o cambiar de ciudad. A veces también es necesario hacer un replanteamiento de paradigmas y cuestionarme si mi manera de pensar es lo que me está provocando problemas donde no los hay.
Con todo esto quiero decir que es necesario prestar atención a nuestra voz interior cuando nos insta a crecer. Cuando un cambio se vuelve necesario es porque hemos cumplido lo que nos tocaba hacer donde estábamos, y ahora es necesario buscar otro lugar donde aprender y mejorar. Tal vez lo que sigue es aprender a estar solo, aprender a trabajar por posesiones materiales, aprender a amar a nuestra familia, aprender a amarse a uno mismo o cultivar hábitos como la disciplina. Las posibilidades son interminables una vez que reconocemos nuestro propio potencial y aceptamos que la única constante es el cambio.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Rosita

Desmemoria

El sargazo de junio