Ser uno mismo a través del amor
Conocerme a mí misma es una de las misiones que mueven mi vida. Es quizá la más emocionante también, pues engloba, naturalmente, todo lo que soy y todo lo que tengo. He descubierto que, seguido del deseo de querer mejorar, tenerse a uno mismo es el tesoro más grande. Por supuesto que darme cuenta de esto me ha tomado mucho tiempo y también experiencias pues, lamentablemente, nadie nace amándose a sí mismo así sin más. Nadie nace conociéndose ni aceptándose incondicionalmente; mucho menos sabiendo que desde el amor propio nace el deseo de mejorar. He llegado a comprender que gran parte de lo que concebimos como amor es aceptación. Todos deseamos ser aceptados por quiénes somos realmente, y mucho se habla de que uno sabe quién es la persona indicada cuando no sentimos la necesidad de usar máscaras. Creo que a todos nos pasa que cuando se nos pide definirnos a nosotros mismos no sabemos qué contestar, pero también identificamos fácilmente cuando es que no encajamos con alguna perso...