Esperanza y Control
En varias ocasiones he escuchado que tener esperanza le resulta peligroso a quien la cultiva dentro de sí, y estoy de acuerdo. Elevar las propias expectativas sin considerar la realidad hace inevitable verlas derrumbadas ante el primer soplo de verdad. Y no es que la realidad sea por definición siempre peor que lo que podemos imaginar, pero por lo general fantaseamos con personas quienes simplemente no nos quieren tanto, con logros por los cuales no estamos dispuestos a esforzarnos o reacciones que sólo nosotros tendríamos, pero trasladamos a los demás. Todo comienza con una idea simple, y de pronto ya hemos creado una realidad alterna que tiene muy pocas posibilidades de materializarse. Estamos en camino hacia una herida casi segura y autoinfligida. El problema principal, creo yo, es que casi siempre imaginamos cosas que escapan de nuestro control. Imaginar y pensar es el primer paso para idear un plan cuando se trata de nosotros ...