"La sonrisa de los gatos"
El gato pasaba las tardes tomando el sol. Era de color naranja y tenía unos largos bigotes. Cuando se cansaba de una misma pose, se estiraba y temblaba un poco cuando el sol le daba debajo de los brazos o en la panza. Le gustaba especialmente acomodarse entre la cortina y la ventana, pues desde ahí podía observar al mismo tiempo el interior de su casa y la calle. Un día, escuchó un ruido de una familiaridad olvidada. Después, percibió un olor a leche caliente. Luego, vio a su dueña llevarse una caja y cobijas a la otra habitación. Cuando lo hizo, no lo miró y pudo sentir que ella escondía algo que creía no le gustaría. Al día siguiente, el gato naranja tuvo el valor de bajar de la ventana y asomarse por debajo de la puerta. Vio entonces a la gatita callejera de la esquina dándole leche a sus bebés. La gatita, que era gris y de ojos verdes, lo vio también, y ambos se entrecerraron los ojos, que es como sonríen los gatos. Escribí este cuento para explicar a mis alumnos c...